HIJOS DEL RIGOR

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SUBORDINACION Y VALOR: ¿QUE APRENDEN LOS CADETES EN EL LICEO MILITAR?

Los textos que se estudian en la Escuela Militar contienen materiales francamente antidemocráticos. La actual educación castrense está signada por la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional, cuyos pilares han sido la represión antisubversiva francesa durante la Batalla de Argelia, y los cursos de la tristemente célebre Escuela de las Américas. Por eso es necesaria una reforma militar profunda que modernice las Fuerzas Armadas y democratice los contenidos de la enseñanza. En la nota siguiente se describen algunos de los materiales aludidos.

La década del ´90 fue testigo de un nuevo proceso al que algunos militares con gusto llamarían de “reconciliación nacional”. Hicieron borrón y cuenta nueva. Se atrincheraron en sus cubículos habituales y por la misma demencia senil que acusa el dictador chileno Augusto Pinochet cada vez que le conviene, fingieron no recordar nada durante los Juicios por la Verdad. Sin embargo, a la hora de formar a sus cadetes desempolvaron algunos libros de texto que no se mencionan en los programas oficiales del colegio Militar.

Entre ellos figura “El terrorismo en la Argentina”, que fue editado por las Juntas en 1980 y, según dice, trata sobre “la evolución de la delincuencia terrorista”. Su existencia se menciona en un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos e, incluso, fue blandido por una abogada defensora de pobres y ausentes genocidas durante un debate emitido por el ciclo Hora Clave, conducido por Mariano Grondona.

Sus 372 páginas están dirigidas a fundamentar la urgencia del golpe del 24 de marzo de 1976, para frenar el supuesto “caos generalizado” producido por una insurgencia armada que para esa fecha ya había sido diezmada. Este libro sin firma de autor no sólo olvida incluir los asesinatos, desapariciones, torturas, violaciones y robos de bebes, entre otras atrocidades cometidas por “amor a la vida” y “gracia de Dios”, según reza el prólogo. También señala que el accionar violento de las “AAA” fue una “reacción espontánea”, en vez de un plan debidamente organizado para acceder al poder por la fuerza.

La letra con sangre entra

Según indica una gacetilla informativa del Liceo Militar Gral. San Martín, los estudiantes reciben la misma educación que cualquier alumno de otra escuela, pero con la única diferencia que “esos chicos y chicas de entre trece y diecisiete años se entrenan muy duramente para defender a su Patria. Visten uniforme y portan armas. Aprenden su manejo, se mimetizan, se arrastran entre los cardos, hacen guardias y están dispuestos a matar o morir si en una causa justa, su Nación lo requiera”.

Estas mentes que pregonan la muerte en nombre de un fundamentalismo militar, que subsisten en sus cargos gracias a las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final, al parecer gustan todavía de los vicios de la ilegalidad, reparten por lo bajo libros como este para formar a las nuevas generaciones, mientras reivindican los indultos y su pasado nefasto.

Son los mismos sujetos que mataron estudiantes secundarios por reclamar un boleto estudiantil acusándolos de pertenecer a Montoneros y de tener una formación “marxista-leninista pro-soviética”. Sólo así resulta posible entender como dentro de éstas instituciones de enclaustro encierran cinco noches a la semana a chicos de trece años, les enseñan a disparar y entregan estos materiales de lectura. Aquellos viejos soldaditos de plomo saben bien que lo que se aprende en la adolecencia queda grabado en piedra.

Según estadísticas propias del Liceo, menos de un 10 % de sus egresados prosiguen la carrera militar. El sargento por medio del cual Argenpress.info accedió a este material, es uno de ellos. Sus directores fueron los coroneles Roberto Obdulio Godoy (1989-1990), Luis Armando Schaller (1991-1992) y Carlos Alberto Anun (1993, hasta su egreso). Hoy tiene 26 años y una sólida formación reaccionaria. Pide por la liberación de Mohamed Alí Seineldín y auspició en un primer momento el crecimiento del Modín, fundado por Aldo Rico luego de su fallida asonada.

Los hombres del rifle

Son hombres felices. Sonríen cuando un gobierno nacional incluye en la lista de ascensos a oficiales del Ejército que participaron del levantamiento de Campo de Mayo. Sonríen cuando esos representantes dejan a sus policías la zona liberada. Y sonríen aún más cuando ven sentado al canciller Ruckauf en una foto junto a Rafael Videla. Afilan los dientes cuando escuchan al ex ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, quien sostuvo mientras conducía esa cartera, que “la pobreza extrema” es una de las “nuevas amenazas” en medio de la inauguración del Curso Superior de las Fuerzas Armadas. Sonríen cuando ven cumplida la obra de Enrique Mathov. Y llegan al éxtasis cuando en sus cabezas sordas resuenan los golpes en los cuarteles.

Los viejos tiranosaurios están ahí, agazapados. Se esconden tras el sello protector del Círculo Militar. Murmuran, confabulan y se reproducen como renacuajos desde los colegios militares. Observan como las apetencias de poder de la clase política permiten que la violencia institucional se profundice. Se deleitan con los excesos policiales y disfrutan del lenguaje del miedo. Sonríen porque saben que mientras las instituciones no se democraticen ellos seguirán caminando entre nosotros.

(Argenpress, 06/07/2002)

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