Megabuscadores: implicancias del cambio tecnológico en el orden periodístico

El uso intensivo del las nuevas tecnologías ha puesto al campo periodístico en un camino incierto. Internet es uno de los principales medios masivos de comunicación y su lógica de funcionamiento puso en crisis la producción informativa Buscadoresgenerada por los soportes tradicionales. Con diseños de agenda creados a medida de la demanda de los usuarios, los motores de búsqueda rompen con los criterios de novedad, interés, relevancia, coherencia y cercanía, con los que los periodistas construyeron la noticia en tiempos analógicos. Aquella tendencia totalizadora de la prensa, hoy está en tensión con la respuesta fragmentaria de los megabuscadores. Lo cierto es que tanto en uno como en otro espacio mediático, la construcción de la noticia cede ante la inmediatez de los hechos y el chequeo de fuentes se torna efímero. A continuación se reproduce un fragmento de algunas indagaciones presentadas en el marco de las Jornadas Académicas “Producir teoría, pensar las prácticas”, organizadas por la Carrera de Ciencias de la Comunicación (FSOC – UBA), entre el 30 dede noviembre y el 1° de octubre de 2008.

1. En la oferta de servicios abierta por Internet, Yahoo! y Google se han convertido en los principales players que ofrecen herramientas de búsqueda de datos por sus plataformas de acceso multipunto[1].

¿Qué hacen con la información estos “nuevos medios” nacidos de la industria digital y qué relevancia tienen para ellos las noticias periodísticas?, es la incógnita central para indagar sobre cuál es lógica que subsume el armado de sus agendas.

Las capacidades de abstracción y de asimilación finitas de sus “lectores modelo”, frente a un universo de información sobreabundante y creciente también obligan a repensar el papel mediador de la profesión periodística.

Un foco para comprender el funcionamiento de estos “medios híbridos” está en su  estrategia de captación de audiencias a partir de su agenda informativa.

Para ello resulta necesario reconceptualizar la valorización de la información y, en este caso particular, dar cuenta de la centralidad de las noticias, atento a que el tiempo de atención de los usuarios dedicado a la tercera pantalla (la computadora) se ha transformado en un tipo de actividad distinta al de la época industrial.

Los supuestos de la “economía de la atención”, nacidos de la publicidad, no pueden eludirse para dar cuenta de estos procesos de cambio que sintetizan diversas formulas compuestas por actualidad y entretenimiento.

Para comprender los  formatos informativos adoptados por ambos buscadores es preciso observar: primero, cómo el consumo de información se valoriza en la medida que sus usuarios le prestan atención a la misma; segundo,  su realización en tiempos de ocio; y, tercero, cómo estos modelos de negocio han obligado a los medios masivos tradicionales a repensar sus estrategias para sostener su ecuación económica financiera.

El objeto de esta presentación tiene la intención de observar si estos nuevos medios generan una función dinamizadora en los procesos de formación de opinión pública; y si resultan complementarios o sustitutos de las industrias comunicacionales nacidas en etapas analógicas.

2. De aquellos trabajos sobre los medios masivos iniciados por la teoría crítica luego de la segunda posguerra surge el término “industria cultural”. La filosofía nacida de la Escuela de Francfort entiende a la cultura de masas como una mercancía y no pocos estudios posteriores tomarán ese punto de partida para observar las tensiones entre los Estados y los medios. También habrá otros que se ocuparán de su lateralidad y autonomía relativa leída desde su raigambre cultural.

En “La educación después de  Auswitch” (1969)[2] Theodor W. Adorno ya advierte que las competencias de los “hombres tecnológicos” ocupan una posición clave para la racionalidad moderna. No obstante, el reverso será el carácter irracional y patológico al sobreestimar la función de los medios -los cuales deberían ser entendidos, según Adorno, como una mera herramienta ajustada a fines- y los peligros de conducirnos a un tipo de ocultamiento descripto como “velo tecnológico”, que en su grandilocuencia, se proyecta hacia un mismo recorrido formalizador que tiene como destino trágico la metáfora del citado campo de exterminio nazi.

Hoy, las rutinas de producción periodística requieren de esos “hombres tecnológicos” dotados de capacidades multiproceso adecuadas a las plataformas digitales. En la jerga son conocidos como periodistas multitasking y vienen a ocupar un nuevo espacio en las redacciones físicas de los medios tradicionales, obligadas a una reconversión irreversible, marcada por el ritmo de crecimiento de los nuevos medios digitales: como el caso de los megabuscadores Google y Yahoo!

Lo cierto es que los periodistas deben saber tejer, bordar y abrir la puerta para ir a jugar, en caso de insistir en dedicarse a esa profesión. Y el problema nuevamente parece residir en el costado irracional y en la fascinación de la que es presa de aquella “farolera” que primero cantó “arroz con leche me quiero casar…” para luego pasar por un cuartel y enamorarse de un coronel.

Como señalan esos cantos infantiles naturalizados en el patio de la escuela, el periodista debe incorporar saberes múltitarea y transformarlos virtud (para que no se note).

Si bien la educación positivista -antes y después de Auswitch- entró en crisis junto con los modelos funcionales de comunicación, de sus educandos pudo observarse también un perfil renacentista por el cual nada garantiza que todos los periodistas se transformen en faroleras. Por el contrario, su rol social entre ese saber al que acceden y ponen en la agenda ha demostrado la complejidad de ese vasto territorio del universo informativo y, en algunos casos, la emergencia de cuestiones que no hubieran tomado estado público y puesto en discusión por la opinión pública.

El problema se presenta entonces cuando los medios pierden de vista su rol como mediadores culturales, por un lado, cosificando a sus hacedores al subsumirlos en las demandas  de capacidades multimedia para proveer a los multimedios; y por otro, dando a la tecnología un ser propio. Lo cual coloca a las innovaciones en un lugar de superioridad frente la cualidad creadora y/o reproductora de la labor periodista.

Ahora bien, la astucia de la historia de este pasaje de lo analógico a lo digital reside, primero, en la imposiblidad de los propios medios tradicionales en establecer modelos de negocio rentables frente a los nacidos en la era de Internet; y, segundo, en que las generaciones de “nativos digitales” no responden de una manera lineal a los versos aprendidos en la escuela, ya que esta impronta positivista ha guardado en los archivos de las revistas Billiken o Anteojito.

La aún experimental incorporación de los medios tradicionales en papel a los soportes digitales no ha logrado transpolar los mecanismos de fidelización de audiencias al nuevo mercado, mientras las lógicas de consumo mediático informativo segmentadas por los motores de búsqueda encuentran resuelta una dinámica de “contratos de lectura” eficientes y re-negociables de manera constante con el buscador, cada vez que se introduce un término en el cuadro de diálogo.

Respecto al desvío de raigambre cultural señalado, Jesús Martín Barbero interroga en su ya clásico libro De los medios a las mediaciones (1987) sobre qué hacen los sectores populares con lo masivo. Actualmente, no pueden explicarse estos consumos desde un género como el melodrama televisivo (segunda pantalla). En esa lectura sobre la imbricación entre lo masivo y lo popular como espacio de emergencia de la memoria narrativa, pero si afirmar la continuidad de la clave de lectura sobre los usos desviados.

En este caso no desde la recepción como explica Umberto Eco en Obra Abierta (1962) -continuada al poco tiempo en Apocalípticos e integrados ante la cultura de masas (1965)-, sino desde el uso dado por los usuarios a las nuevas tecnologías.

Si bien los datos proporcionados por el Indec al 19 de junio de 2008[3] muestran 3 millones de accesos residenciales y, algo menos de 300 mil abonos corporativos, lo cual representa apenas un 8,25% de la población total argentina -tomada según un estimativo de 40 millones de habitantes-.

Esos valores estadísticos no informan demasiado sobre la trascendencia de uno de los sectores más activos en los cambios de la nueva economía y sus prácticas culturales. Los comportamientos observados, luego de la crisis de 2001, por el abogado especialista en telecomunicaciones, Henoch Aguiar, muestran un perfil de consumidores no representado en esos índices.

Según explica Aguiar, uno de los sectores que facilitaron el acceso en tiempos crisis -que no están representados en las brechas comparativas con otros países más industrializados- es el elevado número de consumidores en locutorios y cyber cafés, que usaron esa alternativa frente a la imposibilidad de tener una infraestructura propia.[4]

Según diversos estudios de consultoras especializadas, en Argentina los usuarios de Internet ya superan los 10 millones, con lo cual puede señalarse que un cuarto de su población está conectada[5].

Como esta ponencia trata sobre medios, sólo señalaré la trascendencia de las llamadas wikis (o construcciones colaborativas) y el surgimiento de comunidades virtuales, para futuras indagaciones. Tarea que requiere un trabajo de campo sobre rutinas productivas periodísticas y  observaciones en recepción.

Una hipótesis mas adecuada a estos tiempos, que siguen aquellas indagaciones de los estudios culturales latinoamericanos, es que en tiempos de Internet los desafíos para los medios siguen gravitando en torno a la efectividad de sus gramáticas de producción y el contrapunto del uso en recepción de ese herramental, con la particularidad que ya no embragan sobre la memoria narrativa sino sobre una identidad digital aún en proceso de constitución, de la cual los consumidores son autores de nuevas gramáticas productivas y en el que su “ilusión de protagonismo” ha dejado de serlo, justamente porque las competencias tecnológicas y sus usos han obligado al mundo empresario a repensar sistemáticamente sus estrategias de desarrollo. Esta cuestión quedará pendiente para un futuro estudio de casos.

3. La cercanía de los “nuevos medios” a los principios de gratuidad propios de la noción de bien público, probablemente sea una de las causas de la centralidad ocupada por los megabuscadores de Internet. Su relación es la dada entre el mercado y la ciudadanía.

La reciente aparición de servicios convergentes sobre un mismo soporte han desdibujado el rol de los Estados en cuanto a a su obligación de proteger los lazos de identidad cultural, fomentar la diversidad y garantizar el acceso a los servicios públicos.

La irrupción de la Web 2.0[6] y las sucesivas concesiones regulatorias a necesidades del libre mercado han dejado, para sorpresa de muchos, en manos privadas la custodia de los principios de bien público: caracterizados por no exclusión (en la demanda) y no rivalidad (entre consumidores).

Martín Becerra (2003) observa que a comienzos de la década del 80 se producen importantes cambios de soporte y de rutinas en la llamada sociedad de la información, con patrones globales de funcionamiento y actores también globales que transforman un escenario marcado por lo nacional y divergente en global y convergente.

El triste papel concentrador de la prensa multimedia mundial ha roto esa idea democratizadora. Lo cierto es que, actualmente, el mercado global desconoce fronteras legales, culturales y políticas, a un ritmo vertiginoso corto y vertical, distinto al de la toma de decisiones de quienes conducen los Estados.

En el espíritu de Google o Yahoo! no está volver a plantear la utopía democratizadora, que imaginara a mediados del siglo XX el padre de la cibernética, Norbert Wienner, en su búsqueda de una “sociedad de la información” marcada por un intercambio sin trabas que resuelva las desigualdades.

Pero puede observarse en las estrategias de posicionamiento de los megabuscadores, esa baja de barreras de entrada a la ciudadanía en no exclusión (con una tendencia a cero en la elasticidad de la demanda) y no rivalidad de tradiciones, culturas, religiones y etnias.

Otra curiosidad nacida de la disputa por el control absoluto del tráfico en Internet surge de una entrevista en la que el ingeniero Mario Bonilla, responsable de Google Uruguay, a propósito del lanzamiento del navegador Chorme.  Según Bonilla, la megaempresa no sería el player más importante del mercado de buscadores si no hubieran desarrollado su cartera de negocios sobre los principios del software libre[7].

Claro está, como se trata de una empresa voraz que avanza sobre otros competidores de un mismo de sector industrial, también Bonilla asegura que nunca liberarán el algoritmo de jerarquización de páginas (Pagerank) sobre el cual se sustenta el megabuscador.

Con lo cual puede decirse en el actual momento de quiebre, casi por casualidad, el afán privado defenderá el interés público abandonado por los Estados nacionales, en tanto se mantenga esta situación de empate de fuerzas. Una situación endeble que pide a gritos políticas públicas claras y concretas que no insistan en el error neoliberal de delegar el control de las políticas públicas a las fuerzas del mercado.

4. En principio el uso masivo de los megabuscadores Google (con su sistema de alertas y botón desplegable de noticias) y Yahoo! (con noticias de agencia en portada) apuntan a quienes prefieren la pantalla de la computadora para obtener información.

En el primer caso el sistema de búsquedas de Google presenta dos productos:

a) El tradicional portal en blanco: sustituto y competidor frente a los medios tradicionales a partir del fondo blanco y la opción de entrada por un único cuadro de diálogo.

b) Otro mas sofisticado: iGoogle que permite el armado por parte de los usuarios de cuentas de correo Gmail de una portada -similar a la del diario- en la que se pueden incorporar diversos complementos -gadgets o atajos- con las noticias jerarquizas por Google, así como un desarrollo especial para esa empresa realizado por Devexel Webstudio,  en el que aparecen “los últimos titulares de los principales matutinos”. También existen complementos con datos del tiempo, las últimas noticias de los sitos punto com de diversos diarios, traductores de idiomas y otras herramientas gratuitas y ejecutables de forma on line.

Por su parte en Yahoo!, además de presentar el cuadro de diálogo para realizar búsquedas en el encabezado, aparece con un diseño de portal cargado de un gran despliegue de elementos entre los que se pueden consultar noticias, pero también acceder a etiquetas dedicadas al entretenimiento y múltiples servios  de consulta temática ofrecidos.

En ambos casos las noticias jerarquizadas por los buscadores presentan la particularidad de contener cables de agencia como fuente destacada.

No obstante, la estrategia de iGoogle copia la tendencia de los usuarios de Internet del tipo RSS (Rich Site Sumary), que además del portal configurable, ofrece  un sistema de alertas articulado según los términos de preferencias de sus usuarios.

Yahoo! recurre a un estilo más generalizado de portal y apunta a fidelizar usuarios con la reproducción de contenidos generados por agencias de noticias reconocidas y fotos descriptivas con anclaje, principalmente, en temas de entretenimiento y espectáculos.

Mientras Google propone procesos creativos en la construcción de agendas aunque sea con una intervención mínima por parte de los usuarios, Yahoo! insiste en procesos reproductivos de las prácticas tradicionales, con ningún grado de retroacción en la tensión producción-consumo.

En principio, puede señalarse que tanto Google como Yahoo! presentan contenidos complementarios a los generados por los medios tradicionales.

Con la diferencia que el Google de fondo blanco  produce una ruptura en la construcción de la agenda-setting de los medios tradicionales. Por lo que puede esperarse que esa doble posibilidad de consulta (Google Search e iGoogle)  tiene una tendencia de interés sustitutivo, que deje a los medios tradicionales como productos residuales, aunque necesarios para abastecer con información “googleada”.

5. Por otro lado el modelo organizacional de Google autopromueve el funcionamiento interno de la empresa como un espacio que incorpora el entretenimiento a la actividad profesional.

La fórmula de ocio y trabajo tras el algoritmo del Pagerank ayuda a comprender también su expectativa de generación de tráfico capitalización de usuarios durante su tiempo descanso. Los usuarios trabajan prestando atención a las publicidad Ad sense y Ad words  también en sus ratos libres.  Cuestión que obliga a repensar la teoría del valor, en tanto el valor de uso no produzca desgaste sobre el objeto conformado por señales discretas y, por lo cual, mantiene la ventaja comparativa de preservar un valor de cambio fijo en la tendencia a cero de la elasticidad en la demanda informativa.

Sin duda los “nuevos medios” cumplen un rol dinamizador en los procesos de formación de la opinión pública. En algunos casos resultan complementarios al reproducir la agenda de los medios tradicionales y, en otros, proponen un giro en los resultados de búsqueda jerarquizados por el número de consultas a esas páginas -entre otros elementos-, según criterios ajenos a las lógicas productivas del periodismo tradicional. Por lo cual pueden aparecer en pie de igualdad noticias emitidas por medios masivos reconocidos como por otros ajenos a los circuitos tradicionales.

Por otro lado, la constante presencia de información de agencias torna por momentos efímera la mediación periodística, ya que se trata un insumo idéntico al usado por los periodistas en las redacciones y que llega con la misma velocidad a los usuarios de los megabuscadores.

6. Pensar las teorías, pensar las prácticas obliga a repensar también el lugar de los medios y sus mediaciones. En tantos medios masivos, observar sus formas híbridas, claramente representadas en las noticias reconocidas por los motores de búsqueda, ayuda a comprender los cambios en la cultura de masas, las nuevas formas de creación informativa y la aparición de grupos de autorreferencia cultural -o comunidades de lectores- diferentes a los intereses comunes representados por la prensa en épocas de teletipos y rotativas, como máxima expresión tecnológica en el periodismo

Los medios tradicionales no han podido superar a los nuevos “medios híbridos” porque su construcción identitaria se sustenta en el mito de la libertad de expresión. El desplazamiento y utilización descarnada que hacen los megabuscadores escapa a la falsa dicotomía entre libertad de prensa y libertad de empresa. No sólo éstos se apropian de un modelo anterior, sino que se autoconstruyen con lógicas de interacción más dinámicas y segmentadas acorde a identidades difusas pero constantemente negociadas entre el medio y sus lectores, y en la búsqueda de información que hacen éstos, indexada y dispuesta como un fondo disponible ordenable según otras lógicas de funcionamiento ajenas a las de las empresas multimedia.

Esto tiene, por supuesto, externalidades negativas y potencialidades. La aparición y concentración de un universo orwelliano como lo viene señalado la literatura fantástica de anticipación desde mediados del siglo XX, o nuevos lazos identitarios con la apertura de hacia un humanismo ligado a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (Tic´s).

La transición de los medios tradicionales a formatos digitales y los nuevos medios tienen un punto de contacto: la celeridad exigida al periodista multitasking impide un adecuado chequeo de fuentes, instancias de reflexión y las habituales reuniones de blanco en donde se definía el encuadre y jerarquización de las noticias.

Por tal motivo, las versiones punto com -incorporadas por los nuevos medios- de los principales diarios argentinos presentan las noticias de la misma forma que los portales de las agencias de cable. Mientras las noticias son sólo un subproducto de una amplia gama de servicios ofrecidos en constante rediseño por segmentos atópicos y en permanente ebullición.

Bibliografía

Libros:

Adorno, Theodor W. [1966] (1969): “La educación después de Auswitch”, en Consignas, Buenos Aires, Amorrortu. [Se consultó la versión digital citada en la ponencia. El libro de referencia puede encontrarse en la Biblioteca del Congreso de la Nación de la CABA].

Becerra, Martín (2003): “De la divergencia a la convergencia”, en Sociedad de la Información: proyecto, convergencia y divergencia; Buenos Aires, Norma, p. 91-102.

De Miguel, Juan Carlos (2003): “Los grupos de comunicación: la hora de la convergencia”, en Bustamante, Enrique (coord.), Hacia un nuevo sistema mundial de comunicación: las industrias culturales en la era digital, Barcelona, Gedisa, p. 227-256.

Freedman, David H.: “El tesoro de la búsqueda”, Nota de tapa, en revista Newsweek Argentina, 07-11-07,  pp. 18-22.

Girard, Bernard (2007): El modelo Google. Una revolución administrativa, Buenos Aires; Norma, 306 p.

Igarza, Roberto (2008): Nuevos medios. Estrategias de convergencia, Buenos Aires, La Crujía, p. 368.

Mc Combs, Maxwell (2006): Estableciendo la agenda. El impacto de los medios en la opinión pública y en el conocimiento, Barcelona, Paidos, 290 p.

Shapiro, Carl y Varian, Hall R. (2000): “La Economía de la Información”, en El dominio de la información. Una guía estratégica para la economía de la Red, 352 p.

Diarios y revistas:

“El índice Yahoo! es dos veces más grande que el de Google”, en diario El País, Madrid, 08-09-2005, [Consulta: 25-01-08].

“La guerra de los buscadores”, por Gabriela Ensinck, en revista Fortuna, Buenos Aires, N° 193, http://www.revista-fortuna.com.ar/ed_0193/con03.html, [Consulta: 25-01-07].

“Los nuevos servicios de Google, seria amenaza para Microsoft”, en  diario El País, Madrid, 29-08-2005, [Consulta: 25-01-08].

“Microsoft se une a la biblioteca digital que competirá con Google Print”, en diario El País, Madrid, 26-10-05, [Consulta: 25-01-08].

“Wayne Wanta: Los medios tradicionales no perdieron poder”, por Jorge Liotti, entrevista en suplemento Enfoques, en diario La Nación, 14-10-2007;  http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=952688; [Consulta: 28-11-07].

“Sin el software libre no seríamos lo que somos”, por Federico Kukso, entrevista a Mario Bonilla, sección Sociedad, diario Crítica, 03-09-08, p. 20.

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Notas:

[1] Si bien no se ha publicado un relevamiento estadístico local, sirven de muestra los sondeos recientes realizados en España por Netprovider: Google concentraba casi el 80% de consultas, mientras Yahoo! se quedaba con casi un 13% y MSN (Libe SEACC) no llegaba al 7%.

[2] Conferencia emitida por Radio Hesse el 18 de abril de 1966. Véase: http://www.scribd.com/doc/4004800/1967-Teodor-Adorno-La-educacion-despues-de-Auschwitz; [Consulta:13-09-08].

[3] Véase documento en PDF, en el sitio del Instituto Nacional de Estadística y Censos: http://www.indec.gov.ar.

[4] Véase el archivo multimedia con sus declaraciones en: http://weblogs.clarin.com/mundolocutorio/archives/2007/05/henoch-aguiar-gracias-a-los-cibers-internet-siguio-creciendo-en-la-argentina-durante-la-crisis.html.

[5] Véase: “En la Argentina, los usuarios de Internet ya son más de 10 millones”, en diario Clarín, 17-10-06, http://www.clarin.com/diario/2006/10/17/um/m-01291937.htm,  [Consulta: 12-07-08].

[6] La definición de Web 2.0 tiene un carácter difuso. En términos generales es entendida como una evolución de la World Wide Web (malla máxima mundial) en la que el carácter estático de los diseños originales en lenguaje HTLM ceden a la dinámica aplicada de otros lenguajes, que corren de la escena a los programadores y usuarios experimentados de Internet, para darle amplia participación (aunque sea en un sentido ilusorio) a comunidades virtuales de amplia masa crítica. Los postulados de la misma presentan la información como materia prima y promueven: la convergencia tecnológica e integración de servicios por la misma plataforma, arquitecturas participativas en red, accesos multinodales, interconexiones persona / persona, servicios de sindicación de dados ordenados por los usuarios y el uso de aplicativos on line, entre otros.

[7] Véase la entrevista completa en: http://www.criticadigital.com.ar/impresa/index.php?secc=nota&nid=11142.  [Consulta: 14-09-08].

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