“Problemas de propiedad (intelectual) en la sociedad del Conocimiento”

Luego de diez años de su primera formulación teórica y una simple copyleftcorrección matemática, en 1975 el ingeniero Gordon Moore aseguraría que los circuitos integrados de transistores (hoy microchips) duplicarían su capacidad cada dos años, con una acelerada baja de costos y tendencia a la obsolescencia de la tecnología anterior. Las industrias culturales no prestaron demasiada atención al co-fundador de Intel. La crisis del petróleo marcaba las preocupaciones del mercado y las computadoras de uso personal comenzarían a comercializarse a escala en la década siguiente. Productoras de cine, editoriales y discográficas, no tendrían en cuenta que la copia digital doméstica afectaría en forma irreversible su esquema de negocios. Hoy, en su búsqueda del tiempo perdido, los principales jugadores del sector intentan extender los plazos de explotación de obras y patentes sobre las cuales tienen derechos adquiridos (1) y establecer estándares regulatorios internacionales que eviten que esos contenidos o manufacturas ingresen al dominio público.

(Fragmento de la ponencia presentada en las VI Jornadas de Investigación en Comunicación: “Las prácticas comunicactivas y los medios de comunicación en la centralidad de la escena pública“, organizada por la Universidad Nacional de General Sarmiento, 2009)

La racionalidad del resto de los actores económicos (siempre atados a las conductas de consumo) no repararía en ese interés sectorial. Recientemente, países como España adecuaron su legislación con gravámenes a la compra de discos compactos, para financiar pérdidas presuntas por “piratería”, cuando en esos soportes pueden almacenar infinidad de datos no comerciales y de uso privado.

Argentina todavía no ha cedido a ese impulso expropiatorio. Sin embargo, organizaciones como la asociación civil CADRA (Centro de Administración de Derechos Regrográficos) (2) o la CAL (Cámara Argentina del Libro) han logrado que los derechos al acceso al conocimiento sean subsumidos por los derechos de explotación patrimonial, en manos privadas.

Para comprender este escenario global propio de una sociedad eminentemente técnica, resulta necesario dar cuenta de: la adecuación de los países a las relaciones de poder en el marco de la llamada gobernanza global; la independencia relativa de los estados nacionales; y, cómo son valorizados aquellos datos, los cuales pueden trastocar de información bruta en conocimiento válido (científico) y nuevo, cuando es puesto en un contexto adecuado.

1. La revolución industrial de mitad del siglo XIX trajo consigo la aparición de nuevas tecnologías incorporadas a los procesos productivos y, como consecuencia, la expansión del mercado hacia otros territorios.

Esta explosión propiciada por la máquina de vapor -principalmente dedicada a la industria textil- abrió nuevas rutas comerciales de navegación y el tendido generalizado de vías terrestres para que el ferrocarril llegara a las ciudades puerto. La transformación dio por cerrado un modo de producción del tipo feudal y estuvo encadenada a la conformación de los llamados estados nacionales. Si bien, el nuevo sistema económico mundial constituyó un quiebre en las lógicas de gobierno y la distribución del poder político, la transformación tecnológica acarreó un doble juego de desigualdades sociales: internas a las sociedades industriales, bajo un crecimiento urbano acelerado; y, externas, en la relación geopolítica de los países productores de materia prima y los manufactureros.

También surgió la concepción del “ciudadano” ligada a un conjunto de reglas propias de la democracia representativa y a la conjunción de una forma de democracia política resultante de tendencias liberales (organizadas por el mercado) y humanistas que propiciaban la participación popular (en la conformación del Estado de Derecho).

Así, las sociedades modernas se organizaron siempre bajo un esquema de desequilibrios, representados en una tensa relación entre capital y trabajo, y al compás de un impulso cada vez más impetuoso e intensivo en el desarrollo de las comunicaciones.

En la actualidad, aquella situación de interdependencias -entonces, de centro y periferia- se tornó más compleja y multicausal, luego de no pocas crisis cíclicas económicas signadas por fases atadas a la innovación de los procesos productivos. (3)

Lo cierto es que la pasada década del 80 mostró una retracción de los estados nacionales frente al avance del mundo empresario(4), menos burocrático y más eficiente en su búsqueda inmediata de beneficios sectoriales. Y que también dio por concluida la temporalidad propia de aquella revolución industrial británica y su particular síntesis entre economía y política, surgida bajo el ideario jacobino que instauró la separación de poderes frente al absolutismo monárquico. Desde ese origen patológico puede encontrase cierta continuidad en los regímenes que regularon la propiedad privada.

2. En las líneas siguientes se observará un desplazamiento de aquella concepción del siglo XX, centrada en las posesiones materiales, hacia la conformación de un novedoso cuerpo de limitaciones legales sujeto a la faz abstracta de la propiedad. En este caso: intelectual. Pues allí reside una de las claves para comprender la mutación de la vida urbana y su juego de relaciones sociales en las que entran en contacto el derecho internacional comparado (5) y lo que se ha denominado gobernanza global .(6)

La mencionada retracción de los aparatos burocráticos gubernamentales permite ver de manera autónoma experiencias locales que han invertido el esquema piramidal descendente en la toma de decisiones, dejando visible la potencialidad del crecimiento de no pocas ciudades del mundo, tanto en países desarrollados como en subdesarrollados.

Una hipótesis inicial sobre la relevancia de las ciudades mediadas por el entorno digital, indica que no ha cambiado el modo de producción capitalista (ni sus conflictos) sino sus relaciones sociales volcadas a una sociedad de servicios, donde las ciudades se han transformado en puntos nodales de circulación de datos -con fuertes implicancias económicas, políticas y culturales-. En tanto, esta información se extiende en forma de red sin límites fronterizos y su uso trasciende la voluntad de los gobiernos centrales.

Cuando el corazón empieza a fallar (el estado) surgen vías de circulación colateral que habilitan otros recorridos desconocidos, imprevisibles y regeneradores de una búsqueda de nuevos equilibrios, en una sociedad interconectada y en donde, por momentos, los estados provinciales o municipales intentan suplir la ausencia de proyectos de nación pensados a largo plazo.

Aquel triángulo ideado por Jorge Alberto Sábato (7) , promotor de la búsqueda innovación y desarrollo (I+D) continua, que imaginó en su vértice superior a un Estado diseñador y ejecutor de políticas integradora, hoy presenta un esquema difuso. Los sectores especializados en la creación de TIC´s carecen de ese anillo de Moebius propiciado por la demanda del resto del tejido productivo. Y esto ocurre principalmente en países subdesarrollados.

En cambio, sí resultan visibles algunos ensayos locales con sus ciudades como referencia, las cuales entran en contacto permanente gracias a la inmediatez que posibilitan los enlaces digitales.

3. Joseph Schumpeter adelantó -en tiempos analógicos- que en cada etapa de crisis se vuelven obsoletas las relaciones sociales de producción como resultado de un proceso de “destrucción creativa”. Según este economista, observador de las estructuras de poder inter-oganizacional y estudioso de las curvas cíclicas de Dimitriv Kondratiev, son las grandes innovaciones las que revolucionan el tejido productivo y no la acción de las empresas, aunque el comportamiento de sus elites indiquen lo contrario. (Sinclair, 2000). (8)

En cursos de posgrado (9), el comunicólogo Martín Becerra señala que la inclusión de los medios (y sus soportes) en la actividad económica globalizada presentan un alto grado de centralidad que diferencia a la etapa anterior por aplicar la ciencia al conocimiento, transformando a la información materia prima y producto de la llamada Sociedad de la Información.

Subsisten, entonces, el mundo de los bienes y el de los servicios pero con la particularidad de presentar estos últimos grandes ventajas comparativas por su elevada tasa de ganancias, en relación con la inversión inicial de industrias como metal-mecánica, entre otras. (10)

Desde el punto de vista analítico se debe distinguir, primero, cuáles son las potencialidades y características de las ciudades digitales; segundo, observar si estas orientan las políticas públicas de las ciudades globales; tercero, dar cuenta de la presencia de políticas a largo plazo -autónomas de los mandatos gubernamentales- que tengan como base articuladora el sistema educativo, para evitar que esas generaciones de “nativos digitales” estén condenados a la furgoneta de expedientes cosidos a mano en los tribunales, entre las múltiples limitaciones por falta de visión prospectiva e insistencia en la búsqueda de su espejo en el modelo atávico de las ciudades puerto, donde la información viaja a la velocidad de la máquina de vapor. Y, por último, una vez reconocidos estos espacios de emplazamiento, cuál es la relevancia de las nuevas formas de gobierno mundial, mediadas por la fibra óptica y las autopistas de la información.

Una lectura engañosa sobre las ciudades digitales surge de algunos los estudios propiciados por empresas continuadoras del proyecto de tendencia monopólica en los noventa, con un esquema privatizador y desregulador a ultranza.

El ranking elaborado por la consultora Convergencia Research, a pedido de Motorola (11), en el cual se miden las condiciones de infraestructura de acceso a Internet, presencia de redes inalámbricas gratuitas (Wi-Fi) y las aplicaciones en salud, educación y seguridad presenta algunas marcas de ese pecado original. Este estudio presentado en julio de 2009, luego de un relevamiento de 150 ciudades de 15 países latinoamericanos, arrojó que Buenos Aires, Marcos Paz y San Luis eran las 3 ciudades más digitales de Argentina.

A pesar de que la segunda etapa estudia el nivel de interacción entre la comunidad, las empresas y el Estado, la omisión de experiencias como el buen funcionamiento del Parque Científico Tecnológico (Universidad del Centro) de Tandil (Pcia. de Buenos Aires) relativiza la conformación de “clusters” enfocados promover la cadena de valor en una determinada región o localidad.

En Tandil y en Rosario puede observarse un intento por profundizar en pequeña escala los lineamientos del triángulo de Sábato.

Las ciudades digitales acompañan la gestión pública con planes de gobierno electrónico que implican una voluntad del estado local por fomentar mecanismos de transparencia en la gestión pública, facilitar sus demandas por mecanismos virtuales de “ventanilla única” en la realización de trámites en línea y la publicación de gestión de intereses. (12)

Las ciudades globales están inexorablemente digitalizadas pero su potencialidad económica y generadora de dinámicas inclusivas difiere según su grado de inversión y acceso educativo. Este aspecto resulta vital en caso de tratar de dotar de su centralidad perdida a los estados, como ocurrió en épocas de aulas positivistas. Asimismo, las ciudades digitales pueden tener polos educativos de excelencia pero no establecer modelos asociativos sustentables que promuevan círculos virtuosos de generación de empleo y desarrollo local. Esa es la paradoja resultante de las reformas administrativas sufridas durante el último decenio del siglo XX, producto de la tendencia a una desregulación descontrolada con vocación monopólica.

Saskia Sassen (2007) recodifica lo global con especial atención a procesos nacionales y subnacionales, para proponer un esquema que permita dar cuenta del relieve y condiciones de interacción diversas entre comunidades de inmigrantes, profesionales trasnacionales, ciudades globales o cadenas de producción transnacional. Para Sassen resulta indispensable reconocer los fenómenos de concentración o “aglomeración” de recursos en un territorio y ubicarse en un modelo multiescalar de globalidades y fenómenos locales, que difiera de las miradas de “jerarquías anidadas” (decrecientes y estáticas), donde pueden coexistir el sistema financiero internacional y organismos de derechos humanos globales, con ciertas intersecciones histórico-territoriales, en un sinuoso mapa de prácticas y actores particulares que deben ser leídas en flujo constante -cualidad esencial resultante de la incorporación de tecnologías infocomunicacionales-.

Para la socióloga holandesa el centro financiero de una ciudad global “es una entidad local, que a su vez forma parte de un mercado electrónico perteneciente a la escala global” (1997:28). Allí se detecta el carácter multiescalar de las ciudades globales, definidos por Sassen como “territorios subnacionales donde se entrecruzan múltiples circuitos globales” (1997:32)

4. Hecha esta distinción, significativa para el diseño y elaboración de políticas públicas, resulta necesario retomar la cuestión de la gobernanza global y su caracterización. Guillermo Mastrini (2008) cita a Marc Reboy para diferenciar: a) Organizaciones globales, como la familia relacionada con Naciones Unidas o la Organización Mundial de Comercio (OMC); b) Clubes multilaterales, entre los que pueden mencionarse diversos organismos de cooperación internacional; c) Organizaciones multiestado regionales, de las que se destaca la Unión Europea y, en Latinoamérica, el NAFTA o el Mercosur; y, d) Organismos transversales, emergentes de la desregulación con predominio de actores corporativos. ICANN (Corporación de Internet para la asignación de Nombres y Números) presenta el ejemplo más acabado. Es una entidad compuesta por empresas informáticas, que depende de la Staría. de Comercio de Estados Unidos, pero que regula el funcionamiento nomenclador de Internet del resto del mundo.

Mastrini agrega que mientras Naciones Unidas emite recomendaciones, la OMC sanciona económicamente a quienes no cumplen sus acuerdos. ICANN hizo que fracasaran la demandas para la creación de un Foro para la Gobernanza en de Internet (IGF) en los encuentros de Cumbre de la Sociedad de la Información (Ginebra 2003-Túnez 2005), pues su lógica es más afecta al libre mercado de la OMC que a los resguardos políticos y culturales de Naciones Unidas, de las cuales ha tomado gran relevancia en los últimos años la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) debido a la ya mencionada revolución científico-técnica que afecta los planes de negocios de las industrias culturales. En ambos casos, la respuesta inmediata por parte de las grandes corporaciones es visible en la búsqueda de cambios regulatorios que persigan la copia digital y el libre acceso a contenidos virtuales (13) . Lo cual obliga a reconceptualizar el valor de la información y sus formas de propiedad; y reformular la relación entre capital y trabajo, por el derecho al acceso Conocimiento (o a la salud en el caso de las patentes farmacéuticas) frente a los fines de lucro sectoriales.

Por otro lado, las tecnologías dedicadas a la información y el entretenimiento -propias del sector servicios- han reducido, por su mediación e interdependencia constante, aquella posibilidad de ociosidad curiosa e improductiva del flaneur de las ciudades modernas.

Hoy, la “economía de la atención” muestra un cambio en los hábitos de consumo y también la dificultad de esa huída burguesa, convirtiendo al usuario de nuevas tecnologías en consumidor de ese flujo de datos constante, incluso en momentos de distracción. Las “redes sociales” en Internet y la comunicación por dispositivos móviles son los canales de un momento marcado por profundas transformaciones en las prácticas culturales. El usuario se pierde en la multitud sin desconectarse totalmente o salirse de otros circuitos (laborales, de esparcimiento, familiares, etc.).

En todos los casos la racionalidad económica del entorno digital está cruzada por una tendencia a cero en el costo de acceso al servicio, a cambio del tiempo de atención contextual a la publicidad (segmentada y cada vez más específica, según el perfil del eventual cliente).

Roberto Igarza (2009) describe cómo se distribuyen esos tiempos en lo que llama “micropausas”. Los “nuevos medios” de comunicación están activos, incluso, durante los momentos de desplazamiento. Se filtran en espacios intersticiales sea en un colectivo, en salas de espera, en el trabajo o en el hogar. El teatro es uno de los pocos lugares comunes que resiste a los rings tongs de la telefonía celular.

5. Si no comprendemos el grado de desarrollo de las nuevas tecnologías y su trascendencia para realizar cualquier tipo de actividad cotidiana tampoco podremos dar cuenta de la importancia del sistema educativo como articulador en las ya masivas “redes sociales” y las asociadas a la captación de conocimientos específicos. Todas ellas presentan un alto grado de complementariedad con la circulación informativa.

Tampoco de la dinámica compleja entre lo universal y lo particular, y sobre la necesidad de estados nacionales (desnacionalizados y vueltos a nacionalizar) que habiliten políticas activas en materia educativa para la llamada sociedad del conocimiento, frente al fracaso de una sociedad de la información que no resolvió la tendencia natural al desequilibro del mundo contemporáneo.

Las ciudades y sus habitantes transitan por patrones de interacción social que necesitan de redes inter y trans fronterizas con múltiples entradas a circuitos territoriales diversos, donde la proximidad se torna innecesaria y la valorización del capital es cada vez más abstracta y elástica (en su demanda). No obstante la corta duración propiciada por las micropausas de las Tic`s, el entorno digital está implicado por la larga duración de la cultura.

Antes de ingresar a su acuoso mundo posmoderno, Zygmunt Bauman analizó la salida del medioevo en el firme terreno de aquellos guardabosques convertidos en jardineros -que describiera en Legisladores e Intérpretes-. Ocurre que lo inasible y escurridizo tiene su salvavidas en la solidez de ciencias humanas, donde lo intelectual deja de cumplir una función adjetiva de la propiedad; porque es una cualidad inherente al hombre, dotado de la capacidad de descorrer el “velo tecnológico” (descrito por T. Adorno) que lo cosifica.

Las ciudades globales portadoras aquellas las experiencias digitales de las ciudades con prioridad en el acceso al conocimiento presentan una posibilidad concreta de romper el cerco de la ciudad puerto, aunque su modo de producción insista en el error de reproducir las asimetrías del pasado.

6. En su Crítica a la información Scott Lash advierte que el capitalismo de la información opera como un conocimiento discursivo -ya no práctico-, en el que hay un pasaje del procesamiento de materiales al procesamiento de información (2005:240) y que esa conciencia reflexiva profundiza un paso de las economías de escala a las de alcance. La conjunción I + D (innovación y el desarrollo) resulta medular para una economía signada por el diseño que hace eje en la circulación, en lugar de la simple acumulación. Y, agrega, que ese carácter global de la circulación tiene a escapar de los mecanismos de control.

Si bien Norbert Wiener plantea en su utopía Cibernética -timón de mando- que el mayor grado de información anula la tendencia natural al desequilibrio –entropía-; Lash señala que siempre hay un segundo tipo de información: la desinformación; la cual remite a la imprevisiblilidad de la cultura (global), aunque en tanto puro acontecimiento no resulta necesariamente universal -como ocurre con la información de primer tipo-. Para Lash la información de segundo tipo “es la consecuencia imprevista de la información de primer tipo”.

Los usos culturales de las Tic`s están cargados de esa imprevisibilidad, no obstante, los marcos regulatorios pueden promover -como ocurre desde los ochenta con la maximización del afán de lucro- o estar dirigidas a poner la ciencia aplicada al servicio de la producción de conocimiento nuevo.

El problema es que por carácter inmaterial, inasible y abstracto, no estará en la agenda pública mientras los responsables del diseño de las políticas y sus reglamentos consideren al conocimiento como algo ajeno al dominio público.

Notas:

(1) Un rasgo común en  las diferentes regulaciones sobre Derechos de autor es la distinción entre: derechos patrimoniales, ligados a la explotación por un plazo determinado; morales: de atribución de la obra; y, conexos: relacionados con terceras personas que participan en  procesos diversos de producción o ejecución de obras. Vale destacar, además, que corresponde hacer una distinción de género y especie que ubica a los derechos de autor dentro los relacionados con la propiedad intelectual que protege patentes y marcas.

(2) La cual logro en abril de 2009 entre otras acciones, que la Universidad de Buenos Aires pague un canon por la copia de apuntes en fotocopiadoras. Véase: http://www.cadra.org.ar/index.cgi?wAccion=news&wid_news=118&wid_seccion=8&wid_item=43; [Consulta: 16-10-2009]

(3)  Sus cortes en la historia reciente han sido fechados en: a) 1870, como efecto de de la baja tasa de ganancia en los países centrales por la caída del precio en el mercado internacional de los productos agrícolas principalmente de América del Sur y Estados Unidos. De esta primera crisis surgieron salidas proteccionistas o librecambistas, según la conveniencia de los estados; b) 1929, por sobreproducción y caída del poder adquisitivo del salario. También con dos posibilidades: una liberal que esperaba en la deflación un nuevo punto de equilibrio y otra heterodoxa que propició el estímulo de la demanda y el intervencionismo con el llamado Estado de Bienestar; c) 1973, visible en el aumento del precio del petróleo pero cruzada por un proceso de transformación en el modo de producción; d) 2009, y la actual crisis internacional que comenzó en Estados Unidos con las hipotecas subprime, extendiéndose por todo el mercado financiero, con infinidad de quiebras y un destino aún incierto.

(4) Martín Becerra  (2003) explica en detalle este proceso de retracción en el Cap. 6 de su libro La sociedad de la información. Su análisis parte de los estudios relacionados con la economía política de la comunicación. Allí distingue el momento de pasaje de lo nacional divergente, a lo global y convergente del cual surgen patrones globales de funcionamiento y actores globales, los cuales presentan una fuerte tendencia monopólica en donde las fuerzas del mercado propiciaron una legislación acorde a sus necesidades. La baja de barreras de entrada impulsada por la Organización Mundial de Comercio (OMC), a medidos de la década del 90, confirma esa tendencia.

(5) La normativa relacionada con la propiedad intelectual presenta una tendencia hacia la unificación de criterios comunes en diversos países del mundo, a partir de los cuales y a través de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) Naciones Unidas intenta regular en forma uniforme tanto la explotación de las patentes y marcas (de medicamentos, por ejemplo) como los derechos patrimoniales de obras artísticas, fonográficas o literarias, entre otros. El escenario comunicacional signado por la digitalización ha tornado obsoletas las relaciones de producción, debido a que la posibilidad de transporte de un producto en paquetes de datos presenta otros productos que destruyen las lógicas empresariales anteriores.

(6) Con especial atención al peso de los organismos internacionales, Guillermo Mastrini, Diego de Charras y Cecilia Fariña (2008) analizan los cambios regulatorios ocurridos a partir de la “Ronda de Uruguay” de la OMC -que se inicia en 1986 y finaliza en Marruecos en 1993, con 117 países firmantes-. En su recorrido toman la definición de Sandra Braman sobre gobernanza global, la cual circunscribe la categoría en “(…) los acuerdos y prácticas formales e informales de los actores estatales y no estatales, y las decisiones y comportamientos que tienen un efecto constitutivo sobes la sociedad”.

(7) Profesor de Física y creador del Departamento de Metalurgia de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

(8) Un ejemplo reciente lo demostró el fracaso inicial de la implementación de la llamada telefonía de tercera generación anunciada para 2000 y cuyo lanzamiento hizo tambalear al sector luego de la crisis del Nasdaq (la bolsa dedicada a las TIC´s), mas conocido como de las punto com. Las firmas que ya habían diseñado su plan de negocios e invertido sumas astronómicas en concesiones de espectro radioeléctrico, debieron esperar la adecuación masiva a la implementación de la telefonía móvil y un cambio cultural, que presenta temporalidades propias y ajenas a los afanes empresarios.

(9) Dictados en la Maestría en Periodismo de la Universidad de Buenos Aires (Segunda Cohorte: 2007-2009).

(10) El abogado y titular de la materia Legislación Comparada (FSoc-UBA), Henoch Aguiar (2007) profundiza en El futuro no espera la necesidad urgente de elaborar políticas nacionales inclusivas en materia educativa como uno de los  seis pilares básicos para promover un cambio cualitativo en el mejoramiento de toda una población en su conjunto.  La materia prima “es gris”, afirma. Allí recorre seis pilares fundamentales: educación adecuada al siglo XXI, inclusión digital, desarrollo de la economía del conocimiento, legislación digital, gobierno electrónico y desarrollo intensivo de las comunicaciones.

(11) Véase: http://www.ciudadesdigitales.convergencia.com/; [Consulta: 12-07-09].

(12) El caso del portal Chile Compra sirve como modelo en la publicación de demandas y presenta dos fortalezas sustantivas: la baja de costos por la eliminación de intermediarios y la ejecución de proyectos sin trampas en los procesos licitatorios.

(13) La ridícula interpretación del juez  Pablo Raúl Ormaechea, subrogante del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nº 37, a un pedido de queja  motorizado por la Embajada de Francia y la Cámara Argentina del libro (CAL), a instancias de la editorial francesa Les Editions de Minuit, por la traducción y publicación digital de un fragmento inédito en Argentina de la obra de Derrida, muestra esa tendencia global de homogeneización normativa . En este caso por los derechos patrimoniales. Ormaechea condenó en septiembre de 2009 al profesor de filosofía Horacio Potel a un embargo de $ 40 mil pesos por traducir y publicar esos textos en un sitio, sin fines de lucro con subdominio com.ar (no regulado por ICANN, sino por el Estado argentino a través del Ministerio de Relaciones Exteriores). Véase: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-15349-2009-09-19.html; [Consulta: 19-092009]

Bibliografía:

Aguiar, Henoch (2007): El futuro no espera. Políticas para desarrollar la Sociedad del Conocimiento; Buenos Aires; La Crujía.

Becerra Martín (2003): Sociedad de la Información: proyecto, convergencia y divergencia; Buenos Aires; Norma.

Igarza, Roberto (2009): Burbujas de ocio: Buenos Aires; La Crujía.

Lash, Scott (2005): “La sociedad desinformada de la información”, en Crítica de la información, Buenos Aires, Amorrortu.

Mastrini, Guillermo, Diego de Charras y Cecilia Fariña (2008): Nuevas formas de regulación internacional y su impacto en el ámbito latinoamericano, Buenos Aires, MIMEO.

Sassen, Saskia (2007): Una sociología de la globalización; Buenos Aires; Katz.

Sinclair, John (2000): Televisión: comunicación global y regionalización; Gedisa; Barcelona.

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