Bin Laden os ama pero tiene la culpa

¿Comunicación alternativa o simpremente comunicación?

Los procesos de convergencia tecnológica e integración de servicios sobre plataformas digitales produjeron, especialmente, a partir de los años ochenta, constantes cambios en la dinámica comunicacional.

Lo curioso de las últimas transformaciones ocurridas en el escenario mediático, es que de estos soportes se hicieron visibles experiencias de producción y distribución de contenidos inviables económicamente en tiempos anteriores, y que al mismo tiempo interpelaron a los sectores dominantes del mercado informativo.

La industria del info-entretenimiento, marcada por una economía de escala con tendencia decreciente en los costos de acceso, no sólo puso en crisis al sector periodístico tradicional, sino que propició un cambio en prácticas de producción y consumo, del cual puede verse una síntesis actual en la figura de los llamados “prosumidores”.

El campo de la política ha mostrado una ligazón ineludible en sus alianzas y peleas con los medios tradicionales, e, incluso, ha invitado a generar redes de comunicación “alternativa” sobre estos soportes digitales.

Lo cierto es que las discusiones a propósito de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual no los han tenido en cuenta en su articulado final, lo cual obliga a reflexionar sobre relevancia actual de estos nuevos medios, nacidos de una negación -en el término- inadecuada para comprender la base cultural sobre la cual se hacen públicos -en forma difusa- ciertos intereses y demandas de la comunidad.

A continuación se reproduce un fragmento de la ponencia presentada en el Congreso de Comunicación Alternativa: medios, Estado y Política, realizado en Facultad de Periodismo de la UNLA, octubre de 2010, bajo el aburrido título: “NUEVOS MEDIOS: CIRCUITOS, RUTINAS PRODUCTIVAS Y EFECTOS DE RED EN LA AGENDA PÚBLICA”

1.El diario The New York Times publicó a comienzos de 2010 un artículo que iniciaba con la frase poco feliz: “¿Podría la wikitecnología encontrar a Osama bin Laden?”[1]

Su autor Anand Giridharadas hacía referencia a un motor de búsqueda llamado Ushahidi (testigo, en swahili) que ideó un grupo de diseñadores, tras situaciones de violencia electoral en Kenia durante 2007. Se trata de una plataforma de elaboración colectiva con herramientas de mapeo. El sitio habilitó a los keniatas a señalar los puntos de conflicto, creando una suerte de GPS (sistema de posicionamiento global) con indicaciones de zonas de crisis.

Así, una simultánea confluencia de avisos de alerta marcó con puntos cartográficos los sitios de violencia política.

En aquella oportunidad, señala el periodista, participaron funcionarios de asistencia humanitaria y soldados paracaidistas, orientados por los informes los recogidos, principalmente, desde teléfonos celulares, ya que en ese territorio africano la conectividad es muy baja.

Kenia es un enclave poscolonial -logró su independencia de la corona británica en 1962- y presenta una historia de gobiernos autoritarios,  marcada barbarización étnica y conflictividad política. Recién en agosto de 2009 promulgó una  nueva carta magna  con las figuras institucionales de Presidente, Primer Ministro y cámara de Senadores.

El cuento de Osama viene a colación porque en agosto de 1998 una bomba en la embajada estadounidense de Nairobi, mató a 248 personas; y, la responsabilidad de ese atentado recayó sobre tres hombres acusados de mantener vínculos con bin Laden, figura que, desde la voladura de las torres gemelas autoriza el pretexto de una guerra sin rostro contra el terrorismo internacional.

Lo curioso del caso surge del procesamiento en la circulación de este tipo de datos y la masividad simultanea de testigos presenciales, cuyos envíos pueden establecer patrones por redundancia. De hecho, a plataforma se usó nuevamente en los recientes terremotos de Haití (2009) y Chile (2010).

La potencia del modelo Ushahidi fue adaptada, incluso, por el diario Washington Post para happenings periodísticos con el informe del estado del tránsito.

En sociedades digitalizadas donde las redes sociales están tomando fuete relevancia, los medios de comunicación predominantes tienen una doble pelea: mantener su centralidad en la industria tradicional -con su irreductible juego de tensiones con el poder político-, y adecuar esta nueva realidad a demandas de mayor participación por parte de sus audiencias/lectores.

Esta tensión externa e interna afecta también a los llamados medios alternativos, los cuales suman mayor complejidad: primero, porque no suelen tener un modelo de negocios que los sostenga a largo plazo; segundo, por la confusa cadena significante del término; y, tercero, porque la capacidad de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC`s) muchas veces torna efímera la mediación periodística.

2. Para la misma fecha de las elecciones en Kenia, el Observatorio de Medios, Político, Social y Cultural de la UTBPA publicó a una serie de reflexiones sobre la profesión, en el compilado Entre el deseo y la realidad (2007), allí casi un centenar de comunicadores respondieron  a la consulta disparadora: ¿En cuánto queda comprometido el sentido de verdad con relación al rol que entienden tener como productores de capital simbólico -los periodistas- en las actuales condiciones?

Las discusiones sobre la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual aún estaban  acalladas en la agenda pública y muchas colaboraciones estuvieron dedicadas a las posibilidades concretas de democratización informativas en (y desde) las plataformas digitales, que por las cualidades de los dispositivos técnicos, pudieron competir con la misma inmediatez e interfaz gráfica y audiovisual que las versiones digitales de los grandes diarios.

La principal cualidad de las propuestas alternativas fue que el compromiso social de los medios no comerciales preservó como regla una mayor cercanía con la realidad, mientras los medios comerciales acentuaron su réplica de cables de agencia y distanciamiento del acontecimiento.

La imagen de Rodolfo Walsh en el umbral de su casa en La Plata, en medio de los ruidos de metralla durante la sublevación del general Juan José Valle -un 9 junio de 1956- es la marca de una época que luego abrió, con Operación Masacre, un tipo de periodismo comprometido, que hoy resultaría romántico recordar si no fuera por la historia manchada de sangre de las diversas formas que tuvo prensa clandestina. Ese fue un modelo por entregas y restringido a tiempos de dictadura o proscripción política.

Las interpretaciones del término y los usos periodísticos de las rutas digitales presentan contradicciones cuando la ley de radiodifusión, al diferenciarla como subespecie del ámbito de las telecomunicaciones, excluye a los medios alternativos que están en el umbral de ese reconocimiento jurídico.

La agencia de noticias ANRED, integrante de la “Coordinadora en Defensa de la Comunicación Alternativa, Comunitaria y Popular”, manifestó reclamos ante la nueva autoridad de aplicación (AUFER) en septiembre de 2010 sobre irregularidades por parte de licenciatarias habilitadas en Mendoza y en la Ciudad de Buenos Aires.[2]

No obstante este cuestionamiento puesto a consideración en la agenda del público no tuvo resonancia en la opinión pública. ¿Qué pasó?

3. Salvo que por razones de fuerza o persistencia de irracionalismos (como el propio de los estados confesionales) nos encontremos alienados e impedidos de ejercer esa capacidad relacional de comunicarnos, está en la naturaleza humana la condición dialéctica de establecer mecanismos de entendimiento con el otro.

Ahora bien,  la comunicación, en su función sustantiva, es un espacio de interacción y de puesta en juego de un conjunto de saberes, repertorios y prácticas tendientes a la puesta en contacto  y desarrollo de cualquier sociedad democrática (sea en sus versiones socialistas o de mercado).

Se trata pues de un proceso que hace a la construcción de la identidad comunitaria, que establece un piso desde donde situarse para ver la realidad; y, desde el cual resulta posible trazar trayectorias.

La irreductible tensión entre medios masivos y poder político tienen el caso local la influencia directa de una búsqueda por cambiar el estado de las cosas. Aquel boletín oficial que fundara Mariano Moreno en 1810, con la Gazeta de Buenos Aires, lleva en su tinta una marcada impronta jacobina.

Era un periodismo faccioso -propio del publicista de un estado revolucionario- que desde ese pecado original marcó un rumbo que dejaría marcas un siglo más tarde con la profesionalización.

La función adjetiva que acompaña el término comunicación, en el marco de este Congreso  muestra algunas incomodidades. Cuando lo alternativo es incorporado -entiéndase, la voz del otro hablada- sus cadenas significantes de índole transformadora comienzan a dispersarse.

Cumplida su meta se tornaría irrelevante la distinción “alternativo”. Sin embargo, los procesos de interacción de estos medios que suponen diferenciase sobre el orden establecido y suelen encontrar otros recorridos, tal vez sin la regularidad del periodismo profesional y en condiciones de mayor precariedad económica.

En su búsqueda de encuadres por la teoría del framing Teresa Sábada (2007) estudia los marcos de organización cognitiva de los medios y las instancias de retroalimentación que suelen establecer periodistas y audiencias, donde destaca la potencia de los saberes y prácticas comunicativas más allá de las restricciones económicas de algunos medios. Una observación sobre el modo de narrar los acontecimientos y ponerlos en contexto también resulta útil para comprender por qué un medio es consumido y otro no.

En el compilado antes mencionado, nada se hablaba de los blogs, Twitter y Facebook como instancias de interacción. Sin embargo, los poderes fácticos que influenciaron en la institucionalización keniana -además de instalar bases militares en nombre de la paz, en todo lugar donde se lo permitieran- ya usaban los dispositivos móviles de acceso masivo como estrategia de comunicación.

Esa, tal vez, fuera una de las distracciones por parte de los emergentes alternativos que supieron “tomar la palabra” (De Certeau, 1996) luego de la crisis de 2001.

4. La ley de medios mostró algunas grietas en distintos emprendimientos: algunas experiencias alternativas reivindicaron esa identidad y perdieron la centralidad ligada a una estética precaria que no se adecuó a los nuevos formatos; otros más conformes, le hicieron eco a la nueva norma y pasaron de apocalípticos a integrados; mientras, algunos aún reclaman mayor democracia y su reconocimiento en la entrega de licencias, según la separación por tercios prevista en la ley.

No obstante ello, salvo las radios comunitarias reconocidas y medios institucionalizados, los contenidos que circulan por Internet no están amparados en la nueva reglamentación sobre radiodifusión, ya que se trata de telecomunicaciones.

Aquí se produce un primer distanciamiento con la rica tradición de periodismo revolucionario. La Gazeta de Buenos Aires cumplía la función de hacer público el ideario de la elite dominante.

Hoy, el reconocimiento de la alteridad en los medios autodefinidos como alternativos no puede presentarse como parte o cómplice de los poderes fácticos. Así el periodismo alternativo es visto como algo lateral. No es oficial ni empresario. Funciona como un bypass de circulación colateral que se supone viene a reparar un daño, a desocultar injusticias a cubrir hechos de interés público y de relevancia informativa.

El primer problema se presenta cuando aquellas rutas de acceso ponen barreras de salida y, en términos de masa crítica, se vuelven irrelevantes frente a otras vías de comunicación en crecimiento, como las redes sociales. La situación comunicacional actual se da en la navegación, en la interconexión con diversos grupos de afinidad.

No son únicamente los contenidos sino el formato y la novedad técnica de los agregadores de comunidades virtuales en donde se está dando la batalla por el sentido. Sea la búsqueda del “buen sentido” gramnsciano o el sentido común institucionalizado.

Los medios sociales alternativos no se  adecuaron a esta nueva herramienta comunicacional; sí lo hicieron la clase política y los medios comerciales.

Segundo problema: como herramienta política son más eficientes los blogs oficialistas y las comunidades virtuales cuando se trata de instalar temas en la agenda pública.

En esa encrucijada la principal pregunta remite a la causalidad del periodismo alternativo. Si es un paso intermedio como praxis o un cómodo lugar para el pensamiento crítico, que por reivindicar esa condición queda sentenciado a ocupar un espacio mediático reducido y de autoconsolación entre pocos conocidos.

Siguiendo las categorías de Raymond Williams (1997) habría que dar cuenta sobre cuántos correos en cadena y servicios de noticias alternativos terminan en la papelera de reciclaje, por tratarse de prácticas emergentes con tendencia a lo residual en lugar de apostar a lo dominante.

Así como nuestro presente alterno puede imponer barreras de salida ideológicas, la baja de barreras de entrada a las TIC´s ha propiciado interesantes experiencias que exceden el ámbito local.

5. El caso de la red Ushahidi demuestra que la lógica de dependencia centro periferia intenta persistir en una dinámica multicausal que excede esos límites y que la razón instrumental intenta subsumir a la razón práctica de lo que Castells (2001) considera “arquitecturas de libertad” (Castells, 2001).

No obstante el diseño de sistemas de control como las desarrolladas por  la agencia de inteligencia norteamericana NSA (National Security Agency) o la  todopoderosa Echelon (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia, y Nueva Zelanda) las wikitecnologías no encontraron a Osama, sino a Obama en un renuncio de seguridad informática luego de que el sitio Wikileaks publicara documentos confidenciales sobre abusos en Afganistán, por parte de las tropas estadounidenses.

Tercer problema: el cambio de jerarquización temática en los medios masivos tradicionales.

Tal vez resulte menos evidente, por su cercanía espacio temporal, es la pelea entre el gobierno nacional y el Grupo Clarín. La comunidad de intereses de ambos sectores afectó directamente el eventual estado de equilibro,  observable en sus agendas de país.

A pesar de aquel pacto que parecía resguardado con la rúbrica en 2005 del decreto 527, de extensión por diez años a todos los licenciatarios en radiodifusión, la ruptura en 2007 tornó transparente aquella  trama de opaca caracterizada por Héctor Borrat en El periódico, actor político (1989b).

Borrat explica que el ámbito de actuación de los periódicos de información general es el de la influencia, “no el de la conquista del poder institucional o la permanencia en él”, pero que al mismo tiempo “es objeto de la influencia de los ostros”, especialmente, “cuando se trata de los titulares del poder político” (Borrat, 1989a:67). El autor incluye tanto al gobierno en turno como a partidos políticos, movimientos sociales y otros componentes de su audiencia.

En los 80, Borrat caracterizó a los periódicos independientes  como excluyentes de toda relación que no fuera la empresa editora y como actores necesarios en la configuración de los sistemas democráticos occidentales. La concentración multimedia del tipo conglomeral ya no permite concebir a estas publicaciones del tipo familiar como independientes, pero sí que preservan anclajes valorativos que la ubican en un lugar de distanciamiento crítico.

Así, por intereses particulares -empresarios- algunos reclamos de agrupaciones minoritarias o surgidas de movimientos sociales dejaron de estar circunscriptos a la prensa alternativa. Por ejemplo, las demandas del Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora (Moreno) -fundado en abril de 2001- dejaron de circular por boletines de suscripción y fueron noticia en diversos medios masivos.

Antes del divorcio Clarín-Gobierno fue referenciado por Página/12, en: “Petroleras, en el banquillo”[3]. Luego se sumará que uno de los integrantes del grupo, Fernando “Pino” Solanas tomó mayor relevancia pública desde la sorpresa electoral en las elecciones de 2008, y sus proclamas ingresan a la agenda de Clarín en, por ejemplo: “Pino Solanas: «Hago películas que tienen larga vida»”[4], donde el ya diputado aprovecha el estreno de “Tierra sublevada: Oro impuro” (2009) para hablar de la explotación minera, los recursos energéticos, y la ley de radiodifusión, entre otros temas.

En tanto medio masivo, Borrat agrega que el discurso comunicacional visto en clave de conflicto es polifónico. Puede actuar como simple narrador, comentarista de una selección temática o participante directo.

En esta sociología del conflicto problematizada por Borrat aquí la mediación de la comunicación alternativa es apropiada por los grandes grupos empresarios. Razón por la cual algunos pueden considerarla efectiva como acción política, en caso de lograrse una regularidad en la imposición de agendas en los procesos de inclusión (y exclusión) y jerarquización temática.

De todas las connotaciones posibles de la mediación comunicacional, sean optimistas o pesimistas, en el nuevo contexto tecnológico deja de lado aquella discusión sobre el objetivismo periodístico como cualidad ideal y también a esa idea de neutralidad.

No hay  neutralidad en la red. Es el Estado con su juego de contrapesos donde se resuelven institucionalmente las tensiones dadas con los medios de comunicación masiva.

6. Un cuarto problema es que lo alternativo no suele ser masivo.

Una de las experiencias a revisar al interior cada una de estas experiencias está en su modo de organización a qué tipo de demandas informativas responden y observar su relación en este nuevo escenario transparente.

También si este presente mediático  polarizado entre medios privados oficialistas y opositores no generará otra estructura de concentración, más sofisticada que la abierta por la reforma del Estado en los años 90, acompañada por aquellos medios públicos y no gubernamentales que lleven el auspicio de la marca país en su portada. Algo de eso adelanta la protesta de ARED señalada por la situación del Canal 13 de Mendoza.

Reflexionar sobre comunicación alternativa sin observar el cruce de sus prácticas con lógicas globales impide también dar cuenta del impacto de las mismas como movimiento transformador.

Para ello, resulta necesario establecer un barómetro -que excede esta ponencia-  capaz de medir el flujo y capacidad de influencia en la agenda pública por parte de la comunicación alternativa. Qué impacto tuvieron y qué relevancia actual tienen las radios comunitarias en Bolivia para el proceso político de Evo Morales o cuál fue la importancia de la variedad de sitios como Aporrea.org en Venezuela son algunas de las cuestiones a problematizar; especialmente, cuando el gobierno de Hugo Chávez reorganiza su estrategia comunicacional y pasa a controlar -vía compra de acciones de empresas intervenidas- el canal Globovisión[5], luego de no renovar la licencia RCTV, en 2007[6]. Tales elementos pueden resultar útiles para confrontar con la realidad argentina.

En Una sociología de la globalización (2007) Saskia Sassen invita a pensar -por los procesos de desnacionalización creciente- las nuevas relaciones mundiales como formas multiescalares de globalidades en las que se entrecruzan lo global y lo local. Destaca la consolidación de nuevas formaciones sociales globales; pero se aparta de aquellas concepciones críticas que analizan en términos excluyentes lo global y lo local, sin por ello caer en relativismo histórico de la hibridación cultural.

La autora avanza un poco más que las corrientes culturalistas y busca lugares de intersección entre las políticas nacionales y las tendencias financieras globales para comprender la nueva realidad mundial.

Los medios no escapan a sus circuitos financieros. La ley de Protección de Bienes Culturales, de 2003, que puso un tope del 30%  a la participación extranjera en empresas de radiodifusión locales -salvo los países con convenios de reciprocidad- es un ejemplo. Su promulgación evitó que su socio minoritario Goldman Sachs se quedara con las acciones del Grupo Clarín, tras la crisis de 2001.

Frente a las “elites trasnacionales” o a la gestación de una suerte de “burocracia global” muy poderosa de funcionarios, también menciona Sassen una clase global de desfavorecidos,  los cuales tienen escasa movilidad, que por supuesto no pertenecen a la nueva élite internacional de la sociedad civil.

7. Para concluir vale destacar tres experiencias de intersección local-global: Indymedia, Rebelion.org y Wikileaks.

Sassen da especial interés a espacio urbano -centrando a las ciudades- como puntos nodales donde ocurren las principales transformaciones históricas.

El punto de partida del Centro de Medios independiente Indymedia comienza tras las protestas en Seattle contra la Cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC), celebrada en 1999, y su desplegué se generaliza en diversas acciones antiglobalización.

Tiene una estética clandestina. Quienes colaboran en el sitio pueden hacer reserva de su identidad. y ofrece un sistema de auto-edición (novedoso hasta la llegada de los blogs colaborativos y redes sociales).

Aparentemente, sus publicaciones surtieron efecto. En octubre de 2004, diversas agencias de noticias informaron sobre la confiscación de dos servidores alojados en con el proveedor Rackspace Inc. (con sede en Texas).

Amparados en un Tratado de Asistencia Judicial Mutua (MLAT), “para la investigación sobre terrorismo internacional, secuestros y lavado de dinero”, Rackspace aceptó la intervención del FBI por  pedidos de Suiza e Italia. Tal medida afectó el funcionamiento de más de 20 sitios de la red Indymedia, de los 140 que tiene en el mundo.

El argumento del servidor norteamericano para la entrega de los discos duros a la Justicia estadounidense fue originado por un pedido del fiscal general de Ginebra, Daniel Zappellli, quien había abierto una investigación por la publicación de la fotografía de dos inspectores suizos que formaban parte de una célula del G-8, encargados de pesquisas por los incidentes durante la Cumbre del Grupo de los Ocho en Evián, durante 2003.

La respuesta de Indymedia fue que se trató de un “ataque a la libertad de prensa” y una forma de agredir al “altermundismo” por sus coberturas periodísticas no corporativas.

El sitio no presenta dirección física de contacto ni hace público quiénes son sus editores responsables ni la forma de financiamiento; con lo cual, en caso de haber violado secretos del Estado Suizo, resulta sumamente difícil identificar a sus responsables (y perseguir acciones tipificadas por un singular tipo de organización colectiva similar a la creación de células en tiempos de insurgencia).

Si bien el portal no aclara la forma legal adopta ni da datos específicos -más allá de un simple sistema contacto por e-mail- su representación judicial por la incautación fue llevada adelante por los abogados de Electronic Frontier Foundation, una entidad sin fines de lucro estadounidense dedicada a defender la libertad de expresión.

Otro es el caso del sito www.rebelion.org, en funcionamiento desde 1996. A diferencia de Indymedia, cuenta con responsables editoriales. Tiene una estética de recorrido perceptual similar a la de cualquier sitio de noticias privado, con secciones fijas y ordenadas por territorios. Al igual que caso anterior no persigue fines económicos, pero sus colaboraciones son ordenadas y jerarquizadas según otros criterios periodísticos. No hay posibilidad de auto-edición. Presenta notas de periodistas, ilustradores destacados, y figuras renombradas del ámbito político y académico, por lo que se supone que no sólo busca informar y tratar la actualidad desde otra perspectiva, sino que ingresa al terreno de la política desde el campo intelectual.

Distinta es la situación de una empresa periodística de menor trayectoria pero alto impacto mediático. Según la enciclopedia libre Wkipedia: “WikiLeaks (wiki fugas) es un sitio web que publica informes anónimos y documentos filtrados con contenido sensible en materia religiosa, corporativa o gubernamental, preservando el anonimato de sus fuentes.”[7]

Lanzado en diciembre de 2006, el sitio tomó amplia notoriedad al publicar informes sensibles sobre crímenes de guerra por parte de tropas estadounidenses en Afganistán, entre los que se destacan documentos fílmicos con asesinatos de civiles.

Luego de anunciar la tenencia en sus servidores de más de 1,2 millones de documentos en estudio,  su editor en jefe, el australiano Julian Assange, comenzó a ser investigado por delitos de violación y acoso sexual en Suecia.

Más allá de la exótica trama de espionaje, la inusual historia personal de Assange como programador con fama de hacker y la certeza de que el emprendimiento a su cargo poco tiene que ver con el altermundismo, la experiencia de esta última en 2004 fue tenida en cuenta: el principal centro de almacenamiento de datos está sepultado a 30 metros de profundidad, en un bunker de la guerra fría, bajo una montaña en el centro de Estocolmo.[8] Es una incógnita si la misión institucional de Wikileaks es la que expresa en su portal o si se trata de alguna empresa de agentes de inteligencia desocupados.

No obstante, una primera respuesta a la pregunta inicial de este trabajo es que las wikitecnologías no pueden ser controladas.

Del recorrido iniciado por Rebelion.org vale señalar el rol desempeñado por el español Pascual Serrano quién llevó su experiencia alterna a la etapa inicial (2006-2007) de la cadena de noticias Telesur, con sede en Venezuela y participación de Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Uruguay.

Tal vez la clave para la comunicación alternativa sea comenzar a pensar en eliminar ese atributo adjetivo, y dar paridad tanto a los contenidos y la organización temática de los mismos,  como al valor que da a la conectividad le la sociedad mediatizada.

Rebelión.org muestra que no hace falta ser precario para construir audiencias, y que los agregadores de red -mal llamados sociales por sus rasgos individualistas y dedicados a la autoconsolación- también son usados en comunidad de intereses y forma colectiva.

Respecto a la experiencia persecutoria sufrida por Indymedia resulta comprensible la clandestinidad. El dilema que presenta su formato de auto-edición es la validez de las fuentes y la credibilidad sobre los acontecimientos informados, habida cuenta la responsabilidad de la palabra tiene como garante sólo una imagen de marca con declaración de principios que reivindica su condición alternativa.

Un caso aparte es el Wikileaks. El medio tiene un responsable pero puede ser considerado como un espacio extorsivo en lugar de libertario. De igual forma vale mencionar que Julian Aissagne fue galardonado en los Premios Amnistía Internacional 2009 por la investigación El Llanto de la Sangre, sobre asesinato extrajudiciales en Kenia ya señalados.

Conclusiones

Tanto la prensa comercial como la social son actores políticos en pugna por el poder comunicacional. Uno de los desafíos pendientes para la comunicación alternativa es encontrar  un piso desde donde situarse en la complejidad de los cambios tecnológicos y tener valor de no quedarse en la denuncia por entregas y la comodidad de una identidad clandestina, precaria y provocante desenganchada del mundo sobre cual está intentando producir un cambio de horizonte.

Una fortaleza de la comunicación en tiempos de Internet surge del resultado inesperado que la sociedad del siglo XXI hace de las TIC`s. En apariencia hay un control estatal que impone un orden a las cosas, el cual abre por las contradicciones propias del modo de producción info-comunicacional procesos de cierre y exclusión. Los intelectuales (que pueden leerse en los medios alternos) del mundo moderno están en esa encrucijada de la planificación y la elaboración de políticas públicas tal cual lo planteó el estatuto de modernidad (Bauman, 1997).

La comunicación alternativa suele estar ligada a una conceptualización de la cultura como un espacio de libertad, distinto a la etapa pre-moderna y obtusa de los estados teocéntricos. Luego del irracionalismo feudal, el paso por la razón positivista y la constatación de una inadecuación concreta de dispositivos de vigilancia global , las prácticas comunicativas parecen haber recuperado en el des-orden informativos nuevas formas de organización comunitaria.

El desafío está en no reproducir aquel orden previo encarnado en posicionamientos sectarios propios de un mundo (político) teocéntrico para encontrar en estas mediaciones las representaciones culturales y acciones concretas que encuentren en esta anti-disciplina propia a las “maneras de hacer” que por momentos permiten “tomar la palabra”. Para ello resulta necesario evitar caer en atavismos reaccionarios o formas de autoconsolación bloguera.

Bibliografía

Borrat, Héctor (1989a): “El periódico, actor del sistema político”, en revista Anaàlisi, Nº 12, pp. 67-80.

Borrat, Héctor (1989b): El periódico, actor político, Gustavo Gili, Barcelona, pp. 167

Bauman, Zygmunt (1997) [1995]: Legisladores e intérpretes, Universidad Nacional de Quilmes, pp. 284.

Biagini Hugo E. y Roig (2004): “Introducción general”, en El pensamiento alternativo en la Argentina del siglo XX: identidad, utopía, integración (1900-1930) / Hugo E. Biagini y Arturo A. Roig (directores), Biblos, Buenos Aires, pp. 11-20.

Castells, Manuel (2001) Internet, libertad y sociedad: una perspectiva analítica. Conferencia inaugural del curso 2001-2002 a la UOC, Cataluña.

De Certeau, Michel (1996): La invención de lo cotidiano. 1. Artes de hacer, Universidad Iberoamericana, México, pp. 292.

Ford, Aníbal (2004): Navegaciones. Comunicación, cultura y crisis, Amorrourtu, Buenos Aires, pp. 244.

Saccomanno, Juan Carlos (2002): El cristal sin azogue. Construcción de la particularidad argentina, Tierra Firme, Buenos Aires, pp.120.

Sádava, Teresa (2007): Framing: el encuadre de las noticias. El binomio terrorismo-medios, La Crujía, Buenos Aires, pp. 320.

Sassen, Saskia (2007): Una sociología de la globalización, Katz, pp. 323.

Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (2007): Entre el deseo y la realidad. Periodistas – comunicadores sociales. Observatorio de Medios, Político, Social y Cultural (Comp.), UTPBA, Buenos Aires, pp. 349.

Williams, Raymond (1997) [1977]: “Teoría cultural”, en Marxismo y literatura, Península, Barcelona,  pp. 91-164.


[1] Portada de la edición semanal en castellano, en diario Clarín, bajo el título “Humanitarismo 2.0”, por Anand Giridharadas, 20-03-2010.

[2] El sábado 4 de septiembre, a tres de dictarse el decreto reglamentario 1225/10 de la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, integrantes de diversos medios alternativos denunciaron al empresario Omar Álvarez (socio de la firma cordobesa Electroingenieria), a quien atribuyeron la presunta responsabilidad de  interferir la señal televisiva Canal 13 Comunitario Giramundo. También reclamaron sobre el irregular uso del espectro de  radio Cooperativa (CABA), en la señal  AM 770. Véase: http://www.anred.org/article.php3?id_article=3686 ; [Consulta: 09-09-10]

[3] “Petroleras, en el banquillo”, por Fernando Krakowiak, en sección Economía, véase en: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-75765-2006-11-07.html,  07-11-2006, [Consulta: 13-09-10].

[4] Pino Solanas: “Hago películas que tienen larga vida”, por Hérnan Firpo, sección Espectáculos, véase en: http://edant.clarin.com/diario/2009/09/10/espectaculos/c-01995453.htm,  10-09-2010,[Consulta: 13-09-10].

[5] Véase: “Chávez afirma que el Estado controlará casi la mitad de las acciones de Globovisión”, en  El Mundo.es,  por Jaime López, 21-07-2010, http://www.elmundo.es/america/2010/07/20/venezuela/1279656543.html, 20-07-2010, [Consulta: 13-09-2010].

[6] Véase un recorrido de la historia de RCTV en: http://es.wikipedia.org/wiki/RCTV, [Consulta: 13-09-2010]

[7] Véase: http://es.wikipedia.org/wiki/Wikileaks, [Consulta: 13-09-2010]

[8] Véase: “Wikileaks muda sus servidores a un búnker nuclear”, en Infobae.com, sección Mundo,  01-09-2010, [Consulta: 13-09-2010]

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