Mariano Moreno. Política, periodismo y revolución

Pocas personalidades de la historia argentina produjeron hechos prácticos y concepciones ideológicas de fuertes contenidos en un tiempo meteórico, como ha sido el segmento de la vida de Mariano Moreno, que se inicia el 25 de mayo de 1810 y culmina con su curiosa muerte en alta mar diez meses más tarde (4 de marzo de 1811). A dos siglos de la cruzada libertadora, los mismos viejos debates siguen actuando como telón de fondo para la aparentemente no terminada organización nacional. A continuación un perfil de Mariano Moreno, denominado de manera justa ‘numen’ de la Revolución de Mayo.

 

 

 

Era un abogado inquieto por las nuevas ideas, pero que vivía apegado a una vida tradicional burguesa. Nadie podría haber imaginado que ese abogado silencioso, para nada grandilocuente al adherirse a la gesta de Mayo y comprometerse como secretario de la Junta de gobierno, iba a desatar todas las pasiones políticas transformado al aceptar su compromiso, en un revolucionario jacobino, caracterizado por un fuerte implante cultural e ideológico.

Esto no fue espontáneo, había estudiado junto a otros próceres en la Universidad Real y Pontificial de Chuqusaca (Bolivia), uno de los pocos centros culturales de la época dirigido por jesuitas y profesores laicos, donde se tuvo acceso a los libros prohibidos de la Enciclopedia de Denis Diderot y otros, a las obras de Juan Jacobo Rosseau y Francisco Voltaire, además de los manifiestos, panfletos y declaraciones de derechos de la Revolución francesa de 1789. Los escritos del Abate Sieyés y la obra rebelde de los jesuitas Mariana y Suárez, que habían teorizado, sobre la ‘resistencia a la opresión’ y el ‘tiranicidio’ (entendido como la muerte del tirano para evitar males mayores), paralelamente a John Locke.

Será en Chuquisaca donde Moreno conocerá a otro hombre procedente de la alta burguesía colonial, Julián Álvarez, el ‘prócer desconocido’ de la Revolución de Mayo, que sería luego su mano derecha en la fundación y desarrollo del periódico ‘La Gaceta de Buenos Ayres’.

Proyecciones políticas y económicas

Según investigaciones de Dardo Corvalán Villardo y Milciades Peña, el escrito sobre ‘La representación de los Hacendados’ (1810), de orientación librecambista fue realizado en el estudio de Mariano Moreno, pero no es de su autoría sino de otros abogados que pertenecían a su estudio.

La teoría sobre el libre comercio que defendían algunos revolucionarios porteños como Manuel Belgrano, estaba enderezada a combatir el anacrónico monopolio español que ahogaba a los pequeños comerciantes e incipiente burguesía porteña. Sin embargo, las ideas políticas y económicas de Mariano Moreno fueron expuestas a través de sus escritos de la Gaceta, los decretos de la Primera Junta y en el ‘Plan de operaciones’, en donde defendía al proteccionismo económico, la expropiación compulsiva de los intereses españoles y realistas, y el desarrollo de un proceso incipientemente industrial.

La formación cultural de Mariano Moreno, como la de Julián Álvarez, Juan José Castelli y Juan José Paso, entre otros, tenía un fuerte sesgo iluminista e ilustrado, es decir afrancesado. En el caso de Moreno, de todas maneras, no era anticatólico ya que cuando tradujo ‘Del Contrato Social o principios del Derecho Político’ escrito por Juan Jacobo Rosseau, prefirió no incorporar el capítulo contra la religión, por considerarlo equivocado.

Pero hay otra explicación, Moreno combinó la acción y la práctica con la ideología y actuó sobre la marcha de los acontecimientos. No quiso enfrentarse con la Iglesia Católica, ya profundamente dividida debido a que la jerarquía española y criolla apoyaba a los realistas y al Imperio español, siguiendo instrucciones del Vaticano. Mientras no pocos curas de campaña defendían la revolución como el Deán Funes, Santa María de Oro y Fray Luis Beltrán, llamado el ‘artillero de la Revolución’.

El decreto sobre ‘Supresión de honores’ que lo enfrentó con Cornelio Saavedra, sus escritos sobre libertad de prensa y de conciencia, sobre la libertad de culto, sus directivas apoyadas por todos los miembros de la Junta ordenando el fusilamiento de realistas liderados por el Virrey Liniers, ajusticiados en Córdoba, y sus ideas proteccionistas conmovieron incluso a sectores de la propia revolución, entre ellos al presidente de la Junta, sobre quien existe una mitología de personalidad militar pero que en realidad cubría su afán de comerciante porteño que veía en Moreno complicaciones para sus intereses patrimoniales.

En 10 meses Moreno transformó ideas, concepciones y produjo polarización política. No lo hizo sólo, tuvo el respaldo de la Sociedad Patriótica, que era un centro conspirativo, el Club de Marco (café ubicado frente al actual Colegio Nacional Buenos Aires) y fundamentalmente la Logia Independencia, entidad masónica revolucionaria, presidida casualmente por su amigo y venerable maestre Julián Alvarez, quién recibiría en 1812 a los conjurados de la fragata Canning, procedentes de Londres, a donde habían escapado de las garras de la inquisición española continental.

Vale recordar que a la sombra de la Logia Independencia y la Sociedad Patriótica se crearon grupos de choque civico-militares paralelos a los Patricios de Cornelio Saavedra. Estos activistas fueron alentados por French y Beruti, que cumplieron diversas tareas revolucionarias, desde fusilar contrarrevolucionarios, actos de acción directa y como el repartir propaganda el 24 y 25 de mayo en la plaza frente al Cabildo.

Su labor periodística

Moreno como todos los ilustrados tuvo clara visión prospectiva sobre la importancia de la prensa en la difusión de las ideas. Eran tiempos en los que no existía la profesión periodística como actividad rentada, sino que los textos estaban dirigidos generalmente a la difusión de ideas. Por tales motivos muchos de sus redactores eran considerados ‘publicistas’. Recién con la Revolución francesa se popularizaron las gacetillas que ya habían hecho su aparición en 1776 durante la independencia norteamericana.

El sector más radicalizado de la colonia tenía conocimiento sobre la importancia de las publicaciones de gacetillas y lo que hoy se conoce como diarios.

Moreno, inmediatamente con Álvarez y otra personalidad intelectual, Bernardino de Monteagudo comenzó con la difusión de las nuevas doctrinas con la ‘Gaceta de Buenos Ayres’, que lo sobrevivió varios años.

Criollismo y Universalidad en Mariano Moreno

Moreno supo conjugar lo nacional latinoamericano con las ideas universales del Iluminismo y la Enciclopedia. El historiador judeo polaco Boleslao Lewin desarrolló en profundidad estas cuestiones en sus trabajos sobre Moreno y Rosseau. De hecho las ideas morenistas en la economía, sobre el proteccionismo y la industrialización fueron llevadas a cabo por José de San Martín en Cuyo, probablemente transmitidas por Julián Álvarez cuando colaboró junto a él. En esa zona San Martín expropió a las familias ricas en animales y bienes para la causa del Ejército libertador y estableció una única aduana, entre otras resoluciones.

El mismo plan económico del ‘Plan de Operaciones’ de Moreno y la estatización cuyana de San Martín, años más tarde tendrán realización concreta en el Paraguay de los López, destruido a sangre y fuego en 1861, cumpliendo instrucciones del Imperio británico, por los ejércitos del Brasil esclavista y de la Argentina mitrista.

No obstante, las banderas morenistas fueron levantadas por federales doctrinarios, como Felipe Varela, Manuel Dorrego, Domingo French y su hermano Manuel Moreno, en contra de la ambición centralista propia de los comerciantes porteños del Partido rivadaviano.

Resurgirán esas ideas por la unión latinoamericana con el yrigoyenismo, los socialistas, y hasta en el peronismo reivindicaran a Moreno, en contra del nacionalismo católico. El entonces diputado Albrieu, dirá en el Parlamento de la primera época peronista buscando las raíces del justicialismo en la trilogía: Moreno – San Martín – Perón.

Por supuesto, la singular historia circular argentina se reserva el derecho de repetir sus errores y elegir los caminos de intereses mezquinos, dejando a la deriva las observaciones y propuestas de figuras como la de Mariano Moreno, que murió en un barco a Londres, en circunstancias poco claras.

Bibliografía

Bagú, Sergio, Mariano Moreno; pasión y vida del hombre de Mayo, Buenos Aires, 1939

Corbiere, Emilio P., El Terrorismo en la Revolución de Mayo, Buenos Aires, Librería y Editorial ‘La Facultad’, 1937

Corbiere, Emilio J., La Masonería. Política y Sociedades Secretas, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1998

Corbiere, Emilio J., La Masonería II. Tradición y Revolución, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2001

Lewin, Boleslao, Mariano Moreno su ideología y su pasión, Buenos Aires, ediciones Libera, 1971

Peña, Milcíades, La clase dirigente argentina frente al imperialismo, Bs. As., Fichas, 1973

Scenna, Miguel Angel, “Plan de Operaciones de Mayo”, en Todo es Historia, Buenos Aires, 1970

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